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sábado, 6 de septiembre de 2008

Educación para la Diversidad

La Excelencia , una oportunidad para todos

Deseo compartir con los lectores una problemática educativa que seguramente aquellos cuya edad pasa la media centuria, como muchos de los que hoy están en el sistema escolar, la han conocido, (o padecido). Quienes “caminamos” las aulas hemos encontrado estudiantes de alto nivel académico que muchas veces lo han logrado “a pesar de la escuela” y otros con dificultades de aprendizaje que han desertado del sistema por diferentes motivos. Entonces surgen interrogantes que cruzan la dimensión ética de la educación: ¿Han alcanzado los alumnos y alumnas el mayor nivel de logros de acuerdo a sus posibilidades, capacidades, expectativas y necesidades? ¿Todos y cada uno de los estudiantes pudieron desarrollar su máximo potencial?, ¿Cuántos “diagnósticos” de déficit atencional, hiperactividad, problemas de conducta, hubiéramos evitado?
Imaginen ustedes si quisieran vestirnos a todos con la misma ropa, del mismo tamaño y largo, con los mismos colores y diseños; los gorditos intentando usar el mismo talle que los delgados y los de baja estatura el mismo largo que los altos. Nos provoca una sonrisa este comentario porque a nadie se lo ocurriría hostigar a un ser humano poniéndole ropa que le quedará pequeña o grande... si hasta suena ridículo. Piensen en una casa en donde siempre se come la misma comida, a gusto del “cocinero”, sin tomar en cuenta qué nutrientes necesita cada uno, ni qué le gusta o disgusta comer a cada comensal. Difícil imaginarlo y si se tratara de un restaurante cerraría sus puertas antes de agotar la comida.
La Diversidad como concepto social y antropológico existe en todos los órdenes de la vida y no dudamos en atenderla, por lo tanto la educación no es una excepción y hoy todos los docentes somos concientes de la heterogeneidad presente en nuestras aulas.
La gran mayoría de escuelas que ustedes conocieron, que yo conocí, que nuestros abuelos cursaron era una escuela de “talle único” o “menú único”. Sin lugar a dudas esa escuela obtuvo grandes logros, educó generaciones de hombres y mujeres que luego se distinguieron en la vida pública y privada pero también esa misma escuela excluyó y no fue equitativa. Hoy el gran desafío es construir un sistema educativo de calidad, con igualdad de oportunidades para todos, que respete la individualidad y forme el ser social y ético que construirá una sociedad justa, democrática y participativa.
Los alumnos y alumnas llegan al aula con habilidades y destrezas diversas, con estímulos familiares y de contextos diferentes. Cada estudiante tiene un estilo de aprendizaje propio y motivaciones distintas; podríamos seguir encontrando diferencias, tantas como personas conviven en un grupo. Por consiguiente, no hay nada más injusto que tratar pedagógicamente a todos igual, ya que la homogeneidad en la propuesta educativa destruye la equidad.
Han existido en nuestro país experiencias exitosas que obtuvieron importantes resultados en la búsqueda de la excelencia, atendiendo las diferencias del alumnado. El Programa “Enseñanza para la Diversidad”, es un proyecto que se implementó en 23 instituciones educativas de nivel primario y secundario en la Argentina y América Latina. Esta concepción educativa plantea un enfoque y prácticas que promueven el desarrollo de la autonomía de los alumnos, respetando sus propios intereses, capacidades, conocimientos, ritmos y estilos de aprendizaje para que cada uno pueda llegar a desarrollar su máximo nivel de logros. A través de diferentes estrategias se estimula a los estudiantes a maximizar su capacidad de aprendizaje, flexibilizando contenidos, procesos, productos y evaluación para que cada uno encuentre en la escuela una fuente de motivación y crecimiento. Esta concepción sustenta un proyecto educativo abierto, comprensivo y transformador en donde el estudiante es el centro y aprende en un entorno educativo pleno de estímulos, que se adapta a sus necesidades y a las exigencias de la sociedad, reconociendo una extensión del conocimiento propio en el conocimiento del otro a través del aprendizaje cooperativo.
Es el momento de repensar los modelos de capacitación y desarrollo profesional de los docentes para que las escuelas y los colegios aborden con éxito el desafío de trabajar con la heterogeneidad. Las Instituciones educativas deben transformarse en ámbitos donde todos los alumnos y alumnas tengan las mismas posibilidades de progresar, así lograremos una educación de excelencia para todos, no sólo para algunos.
En una educación de calidad debe ocupar un lugar central la Atención a la Diversidad, para que pasemos de la “Enseñanza de talle único” a “Una escuela para todos”. Un país rico es aquel coloca a la Educación en un lugar protagónico y distribuye con equidad el conocimiento.