“En las fuentes del humanismo judío el amor trasciende al sentimiento y tiende a construir una casa, una comunidad, un ser común para que los hermanos estén unidos...”
Familia-Escuela ¿Es el rol de la familia delegable?
En esta presentación quiero hacer una reflexión sobre aquellos aspectos que determinan la relación entre Familia y Educación Formal y más específicamente entre Familia y Escuela en relación con la tarea que ambas instituciones comparten: la educación de los hijos.
Qué funciones delega la Familia en las Instituciones educativas , en los maestros y en los profesores, aparece como dilema fuerte en la Modernidad. Qué le corresponde a los Padres y cuál es la tarea de la Escuela es tema de debate y genera a veces, un modelo de interacción confuso teniendo como principales protagonistas y receptores de esta tensión a los niños y jóvenes.
Debemos reconocer que este debate fue adquiriendo diversos matices en función de la evolución del concepto escuela y de las crecientes demandas que la sociedad le fue encomendando a lo largo de la Historia, hasta llegar a conferirle responsabilidades ajenas a su propia esencia.
Cambios en lo político, en los modelos socio económicos , la creciente globalización, las transformaciones científico – tecnológicas ,los cambios en las formas de organización y en las pautas culturales y sociales, redefinieron el lugar que ocupan los diferentes actores en el proceso educativo ( Alumnos , Padres de familia, Docentes, Gobierno, Empresas, Universidad)
Asimismo la transformación de este vínculo Familia – Escuela fue determinada por la evolución de la Institución Familia: Hasta hace pocos años las familias contaban con elementos de solidez propios muy superiores a los actuales; ficciones y convicciones más profundas , mayor estabilidad , menos stress , más tiempo , más miembros y mayores oportunidades de interacción entre ellos. En la actualidad las familias, a pesar de sus mejores niveles de formación y educación, están más afectadas por influencias sociales externas y son más débiles en su estructura. A veces con ideales no claros y dificultades en los tiempos dedicados a la interacción.
¿Cómo nos posicionamos frente a estos cambios para redefinir la relación Familia -Escuela?
Reafirmando el lugar de la familia como el primer lugar de construcción de la Identidad. La familia se constituye en el primer articulador entre la cultura y la manera de pensar y de comportarse de sus miembros, es el núcleo organizador del sistema de valores de acuerdo a la pertenencia cultural, en un entorno en donde todos educan y todos son educados.
La familia no debe perder su esencia : favorecer las mejores condiciones para el crecimiento armónico de cada uno de sus miembros y de la relación entre ellos. La educación en valores constituye la meta para “ afiliar “ a los niños y jóvenes a una familia, a una comunidad, a una cultura.
En este contexto también se hace necesaria la redefinición de la función de la escuela:
Preparar a niños y jóvenes para vivir en un mundo global en su visión , horizontes e información pero cada vez más fortalecidos en los valores de su grupo de pertenencia , en su identidad. Con capacidad para adecuarse a los cambios , flexibilidad , excelente formación en todos los campos del conocimiento y asimismo conocedores de su cultura , con un claro marco de pertenencia y con capacidad para generar nuevos modelos de transformación y participación.
Es la escuela el espacio legítimo para socializar el conocimiento y aprender a vivir plenamente en sociedad.
La peculiar relación existente entre la familia y la escuela y la tarea irrenunciable que todos tenemos en la vida :crecer como personas y favorecer el crecimiento de los otros, nos exige una exquisita coordinación .El principio de subsidiariedad es el que marca esta relación. Es la familia quien tiene el derecho-deber de la educación.
Son los padres quienes tienen la posibilidad de decidir acerca de las cuestiones esenciales: mucho más, a medida que los hijos son menores
Son los padres quienes eligen el centro educativo, sobre todo en las etapas de Educación Primaria y Secundaria. Ayudan a los hijos también a elegir los amigos al situarlos en determinados contextos sociales, donde se entablan las relaciones de amistad.
Son los padres quienes, como consecuencia de su estilo de vida, relaciones, , juicios, van creando una cultura familiar que es clave en todo el proceso de maduración de la persona, de tal manera que muchos de los referentes en la toma de decisiones de las personas adultas se basan en actitudes y valores adquiridos en los primeros años de vida.
Son los padres quienes tienen la obligación de respetar el derecho de todo niño , educarlo en su cultura, no negarle el derecho a su identidad.
Y es al elegir la escuela cuando la hacen partícipe de sus deseos, ideales, valores y objetivos educativos.
Por lo tanto los padres deben establecer con la escuela una particular relación de confianza, mediante la cual delegan autoridad, funciones, objetivos familiares en la institución a la que confían sus hijos.
Esa relación de confianza es la que determina, matiza y da forma al binomio familia - escuela, que debe estar marcado por una actitud de responsabilidad compartida y complementaria en la tarea de educar a los hijos. Ello implica una verdadera relación de comunicación donde padres y maestros establezcan una vía abierta de información, de orientación, sobre la educación de los hijos, constructiva y exenta de tensiones por el papel que cada uno de ellos desempeña. Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué queremos educar a nuestros hijos, si no se educa en la coherencia , si no hay confianza mutua, la disfuncionalidad en la relación padres-maestros y en el mismo proceso educativo, estará asegurada.
Aprendemos de nuestra Tradición Judía la importancia del hogar en la formación de valores. Permanentemente nuestras fuentes nos transmiten el ideal de una vida familiar estrechamente tejida. El hogar Judío , desde los días bíblicos fue centro en gran parte de la observancia religiosa y en los tiempos talmúdicos quedó rodeado de un aura de santidad. La mesa judía , el rezo, las festividades y sus rituales estaban imbuidos de valores que se transmitían a las jóvenes generaciones y una tarea educativa coherente con la forma de vida. La vida era la vida judía .Sin embargo nuestros antepasados entendieron que era muy importante la vida familiar pero no era suficiente. El melamed, El jeder , La ieshivá , eran espacios de estudio – Nuestros padres y abuelos entendieron que para ser judío hay que saber y no sólo ser ; destacaron el valor del estudio , de la vida judía en comunidad . La posibilidad de ejercer valores y profundizar el pensamiento con el otro hace del judaísmo algo vivo , valioso y trascendente.
Aún esas familias que conocían con profundidad acerca de judaísmo creían en el espacio formal del estudio y delegaban en los morim la función socializadora del conocimiento.
Propongo a la Comunidad las siguientes preguntas para reflexionar:
¿Qué respuesta le damos a quienes piensan que se es judío porque se tiene amigos judíos?
¿Qué respuesta les damos a quienes piensan que ser judíos es sólo cuestión de herencia y no de construcción permanente?
¿En quién confiamos la importante función de formar a nuestros hijos como judíos?
¿Qué respuesta damos a quienes niegan el derecho de sus hijos a ser y los preparan sólo para parecer- sin identidad y sin el conocimiento de su esencia?
¿Qué respuesta les damos a quienes escapan de esta responsabilidad de ser transmisores de nuestra tradición y no delegan en nadie esta función?
Muchas gracias
Lic. Shoshana Krell