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domingo, 3 de marzo de 2013

En el Bicentenario



Nací cerca del 150° aniversario de la patria y del año sanmartiniano , en un hogar de hijos de inmigrantes que veinteañeros apostaron a un futuro mejor y crecieron cultural y económicamente.
 
Mis nietos durmieron en casa y les conté el cuento de la patria, nos vestimos con ánimo festivo y salimos rumbo al desfile militar , sin preconceptos sobre esas fuerzas les conté que acompañaron la gesta de la independencia; con banderitas celestes y blancas que nos regalaron en Mac Donald (pasé por alto la contradicción); paramos en el puesto de las escarapelas y les colocamos a cada uno de ellos una, como la de la bobe, que viene luciendo durante toda la semana.
 
Sobre los hombros del abuelo vivaron la patria una y otra vez al igual que miles de personas que no conocemos y que al lado nuestro se emocionaron como nosotros; reconciliarnos con la patria , con sus valores, recuperar la esperanza de la grandeza, de las misiones posibles, de los ideales que a nuestra generación nos hizo crecer y educarnos,  en unas horas volví a creer en que podemos; que "las rencillas son boludeces" como dijo el presidente del Uruguay; que si tenemos gente que puede restaurar un coloso del arte sin perder su esencia, cómo no vamos a poder resataurar la economía, la educación , la seguridad, la capacidad de trabajo y de creación; sí, mis nietos tiene que ver la posibilidad del país grande, de los estadistas, de los poetas, de los maestros- tiene que ver una Argentina grande.
                                                                                                                                   25 de mayo 2010

Una nueva oportunidad


UNA NUEVA ESCUELA SECUNDARIA

....Superar el diagnóstico y avanzar hacia su transformación

Creemos en la utopía de una escuela secundaria mejor

Sabemos cuáles son nuestras debilidades, aunque a veces confundimos los síntomas  con los verdaderos problemas del sistema.

Conocemos nuestras limitaciones; los educadores no somos los únicos responsables de que nuestros jóvenes ingresen, cursen y egresen de la escuela media en tiempo y forma; pero sí reconocemos esta etapa como una nueva oportunidad para pensar propuestas superadoras para la escuela secundaria.

Según lo que suscribe la Dirección de Currícula la caja curricular "no es disruptiva" y con esfuerzo se trata de encontrar consensos que puedan llegar a satisfacer a todos los actores de la Ciudad, parece difícil lograrlo; es por ello que consideramos que el verdadero cambio y la innovación pasará por la creatividad, investigación y desarrollo que se pueda realizar desde el mismo sistema con la participación activa y comprometida de toda la comunidad  educativa.

En varias oportunidades se ha replanteado y cuestionado a la escuela secundaria y se han difundido documentos que proclamaban la transformación ; sin embargo esto no alcanzó para un verdadero cambio de la educación media y hoy lamentamos un descenso en el nivel de resultados, mayor fracaso escolar y el desprestigio del nivel medio. Seguramente lo que hicimos fue insuficiente, o elegimos caminos equivocados para la mejora del nivel.

Pensar una nueva escuela secundaria va más allá del diseño curricular; los verdaderos cambios se gestarán en las aulas, en las escuelas, en los equipos docentes, en la organización institucional, en la forma de gestionar el conocimiento y en la nueva institucionalidad de las organizaciones y del sistema.

Podemos asumir como hipótesis que el cambio curricular acompañado por un proceso integral y sistémico de mejora debería provocar una transformación en los modelos de gestión, en la profesionalización de la labor docente, en innovaciones a nivel del aula, en la mejora de los resultados.

En un estudio dirigido por López Yáñez (2010) se considera que existen algunas,
dimensiones del contexto tanto externo como interno de las escuelas que ayudan a
que las innovaciones sean sostenibles:

  • Un elevado número de docentes implicados en la innovación.
  • Una atención por las necesidades percibidas en los centros escolares.
  • Un liderazgo claro, impulsor de la innovación e integrador.
  • Apoyo y reconocimiento externo.
El involucramiento de todos los actores sociales, el fuerte compromiso del Estado, el desarrollo de políticas públicas que favorezcan y generen las condiciones para el logro de las metas establecidas serán el andamiaje para una mejor escuela, significativa, con mejores docentes que forme a los ciudadanos de nuestro país.