Si uno puede desenamorarse y volverse a enamorar; si se puede cambiar de paìs de residencia y de nacionalidad; si se puede cambiar de religión, ser relogioso y luego no creyente y luego volver a la religiosidad; si uno puede cambiar de amigos y de enemigos sin traicionar la aistad ni la enemistad, por qué se empecinan algunos en pensar que cambiar la ideología, la postura politica es una traición. Es la necedad del dogmatismo de cualquier color pero se distinguen quienes se llaman rogresistas y son sinónimo de intolerancia.
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